Detrás del millón: Un análisis de la producción automotriz en la Argentina

El Gobierno anunció en marzo de 2017 un plan orientado a llegar a producir un millón de
vehículos en el 2023. Durante el anuncio, el presidente Mauricio Macri indicó:
“Alcanzamos este acuerdo estratégico que tiene dos metas fundamentales: lograr producir
un millón de automóviles y no solo cuidar la familia de trabajadores de esta industria, que
es tan importante, sino hacerla crecer en más de 30.000 puestos de trabajo”.
Resulta especialmente paradójico que estos dos objetivos estuvieron muy lejos de
cumplirse.
Más ventas pero menos producción
Las ventas a concesionarios se incrementaron sensiblemente. Esto podría hacer inferir que
el objetivo del Gobierno estaba en marcha. Las ventas pasaron de un promedio en el
bienio 2014/2015 de 48.990 a 66.884 en el bienio siguiente, un aumento del 36% (casi
18.000 unidades adicionales, unas 430.000 en dos años).
Sin embargo, los datos de ventas a concesionarios de unidades fabricadas localmente no
muestran la misma inclinación: de un total de 23.456 autos vendidos por mes en 2014 y
2015, cayeron a 22.527 ventas mensuales en 2016-2017, es decir, una retracción del 4%
(casi 1.000 autos por mes, 24.000 unidades en dos años).
Lógicamente, la producción local siguió esta misma curva, ya que en nuestro país se pasó
de producir 46.812 vehículos mensuales en el promedio 2014-2015 a 39.372 en el bienio
2016-2017. Es decir, refleja una sustancial caída del orden del 16% (7.440 unidades
menos, y 178.560 en dos años).
A esto se suma que ni siquiera las exportaciones lograron remontar: de 24.409 autos
mensuales en 2014/2015 se redujo a 16.650 en 2016/2017 (en dos años 186.216 unidades
menos).
¿Cómo es posible sostener el nivel de ventas general reduciendo las ventas de unidades
locales y la producción local? A través del aumento de las importaciones, que pasaron de
27.674 unidades promedio en 2014/2015 a 44.356 unidades promedio en 2016/2017, un
aumento del 60% (en unidades implica un incremento mensual de 16.682 unidades y de
400.368 en dos años). La participación de las importaciones sobre las ventas totales al
mercado interno se incrementó desde el 54% a 66% entre los periodos comparados.
En suma, se constata que toda venta adicional del período 2016/2017 tiene su origen en
el extranjero.
Menos empleo en el sector automotriz
Es de imaginar que, frente a este escenario, el empleo sufra el impacto y se observe una
destrucción de puestos de trabajo. En el rubro “Fabricación de vehículos automotores” se
registran 30.805 trabajadores registrados al segundo trimestre de 2015. Dos años más
tarde, al segundo trimestre 2017, la cantidad de empleo se redujo en 2.104, a 28.701 trabajadores en el sector.

Gráfico 1. Evolución del empleo en la actividad Fabricación de vehículos automotores
El resultado: ganadores y perdedores de la etapa
Como corolario de estos dos años de gestión de Cambiemos, es posible concluir que los
planes previstos por el Gobierno, de aumentar la producción y el empleo del sector, no
han tenido resultados.
Tal como muestra el cuadro y gráfico a continuación, son las importaciones las únicas que
han sido potenciadas, sin ningún tipo de apuesta a la producción local, a pesar de las
repetidas declaraciones.

Cuadro 1. Variación absoluta y porcentual de los principales indicadores del sector
automotriz. Período: 2014-2015 versus 2016-2017

Frente a este escenario es posible que el Gobierno intente profundizar acuerdos de
flexibilización en el sector, intentando consolidar el axioma de que es el costo laboral el
que afecta negativamente la producción local.
Este es el camino recorrido en el caso del sector lácteo, que festejó el Gobierno apenas
pasadas las elecciones. “Debemos celebrar la firma de este convenio… significa mayor
previsibilidad y reglas claras que permitan aprovechar las oportunidades que da el
mercado y proyectar a largo plazo para en todos los eslabones de la cadena”, indicó en
aquel momento el ministro Buryaile. El convenio crea la figura del “franquero”, para que
las empresas utilicen trabajadores sólo durante los fines de semana y feriados, evitando
pagar horas extra, extiende a seis meses el período mínimo para que un empleado suba
de la categoría A a la B, y se autorizan las tareas múltiples.
En el Foro de Inversión Automotriz, en noviembre último, el presidente no se privó de
prometer “reducir la pobreza creando empleo de calidad”, a través de “menos
trabas y mejores reglas”. Tal como aclaró Nicolás Dujovne, se refería a las reformas
impositivas: reducción de contribuciones patronales, pago a cuenta del Impuesto a
Créditos y Débitos y reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias. Lejos de
aumento de salarios y derechos laborales.

Gráfico 1. Variación % de los principales indicadores del sector automotriz
Período: 2014-2015 versus 2016-2017

Anexo I – Cuadros
1. La producción

2. Las ventas

3. Ventas de autos nacionales

4. Exportaciones

5. Importaciones

ACLARACIONES METODOLÓGICAS
La información utilizada corresponde a las estadísticas mensuales publicadas por ADEFA.
Dado que la información agregada de ADEFA incluía hasta 2015 autos, utilitarios, vehículos
pesados y otros, pero desde 2016 en adelante sólo se sistematizó la información de autos y
utilitarios, se procedió a compatibilizar la serie tomando en cuenta para 2014 y 2015, tanto
en producción, como en exportación y venta a concesionarios totales, la suma de autos e
utilitarios.
En lo referido a la incidencia de importados, como la venta a concesionarios nacionales no
discrimina por segmento de venta, la comparación incluye en 2014 y 2015 autos,
utilitarios, pesados y otros, tanto en venta a concesionarios totales como en venta a
concesionarios de unidades locales, mientras que desde 2016 la misma comparación se
realiza sólo con autos y utilitarios. De todas formas, como la comparación es en unidades
físicas y estas, para vehículos pesados y otros, resultan marginales sobre el total su
incidencia no afecta la evolución general de la serie.

Fuente: CEPA (Centro de Economía Argentina)