Informe CEPA. El ajuste del Plan Progresar: del Plan universal a la Beca individual

“Queremos una beca y no un subsidio.
Creemos en la educación como el camino para igualar oportunidades y posibilidades.
Establecemos inventivos positivos para que estudien y se gradúen.
Promovemos el mérito y la mayor inclusión.Destinamos más dinero para que cada joven pueda estudiar”.
Del dossier del Ministerio de Educación sobre la Beca Progresar
Adelanto de conclusiones

  • La cantidad de casos dentro del programa Progresar se ha mantenido estable. En 2015 alcanzaron los 724.439 casos, en 2016 fueron 816.006 y en 2017 sumaron 737.300.
  • El Plan Progresar perdió el 52% de su valor entre abril de 2015 y diciembre de 2017, período en el cual no se actualizó su valor.
  • En febrero de 2018 se anunció la renovación del Plan mediante la creación del Programa de BECAS PROGRESAR. Mientras el Plan Progresar consistía en un ingreso mínimo asegurado a los jóvenes que proseguían los estudios y eran complementarias con becas atadas al rendimiento académico, las actuales BECAS PROGRESAR pretenden reemplazar cualquier otra beca existente.
  • El Plan Progresar había sido planteado originalmente como un beneficio “puente” para familias  que cobraban la AUH o tuvieran ingresos bajos (se orientaba a poblaciones vulnerables). El objetivo era permitir que cuando los hijos continuaran o retomaran los estudios y antes de que se inserten en el mercado laboral, el grupo familiar no dejara de percibir un ingreso como la AUH o el Salario Familiar por el hecho de que el hijo cumpliera los 18 años.
  • En términos de acceso, el Plan deja de ser universal y se ajusta al presupuesto previsto y la limitación en cuanto a la renovación, que deja de ser automática y pasa a exigir un trámite adicional. Respecto de este último requisito, no deja de sorprender que el Gobierno haya publicado un decreto de supuesta desburocratización, que apunta a reducir trámites para las empresas, pero aplique el camino inverso con los jóvenes del presente programa.
  • En términos de concepción del programa, el Plan original tenía una mirada integral respecto del joven, y no se limitaba meramente a una ayuda económica para sostener la actividad educativa. Una muestra de esta mirada integral era el requisito de que los beneficiarios cumplan con una consulta de salud obligatoria anual. De allí que era administrado por un consejo interministerial. Hoy pasa a la órbita exclusiva del Ministerio de Educación.
  • En términos de equidad, el programa cambia drásticamente de ser un derecho con la finalidad de equiparar el acceso a la educación de los jóvenes de menores ingresos a un programa meritocrático atado al rendimiento académico. Las BECAS PROGRESAR resultan regresivas, discriminan a los estudiantes de bajos ingresos que son primera generación de estudiantes y adolecen de una mirada de género en el diseño del programa al no considerar que las alumnas que tengan familia perderán casi con seguridad el beneficio al no poder cumplir los requisitos de aprobación del 75% de las materias.
  • Resulta llamativo, que el programa de BECAS, a diferencia del Plan PROGRESAR, solamente cubra 10 cuotas anuales cuando uno de los requisitos es que los alumnos no tengan trabajo registrado.
  • Tal como se expuso en el presente informe, para mantener las mismas becas con los aumentos previstos por el Gobierno para cada beca es necesario disponer de $17.320 millones aproximadamente. Pero se prevé sólo $10.000 millones. El ajuste será entonces de al menos de $7.320 millones.
  • En la práctica, ese ajuste se vincula a la reducción de 12 a 10 la cantidad de cuotas ($2.580 millones) y en la cantidad de becas ($4.740). Esto representa un recorte de casi 380.000 becas al valor de la actualización ($1.250). El propio Gobierno estimó ese recorte en 362.000 becas.
  • A pesar de la recurrente mención a la necesidad de impulsar becas “al mérito”, se percibe que la ejecución del Ministerio durante 2017 respecto de tales becas ha sido poco satisfactoria. Sólo han ejecutado un 64% de las ArBec. A la fecha de hoy aún se le restan abonar la mita de las cuotas liquidadas al 40% de los beneficiarios.