Tabaquismo: nuevas tecnologías para vender humo

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Soledad Ramírez para Extrainfo (*)

“Esto lo cambia todo” es la promesa del nuevo dispositivo para fumar tabaco sin quemar, que lanzó Philip Morris International. Ya se vende en 30 países. En Argentina no aprueban su uso debido a la falta de evidencia científica, al igual que el cigarrillo electrónico.

Difícil haber previsto que, de todos los actores sociales que luchan contra la desaparición del cigarrillo, Marlboro sería el verdugo de Marlboro. Es que Philip Morris International, dueña de esas famosas cajitas blancas y rojas, decidió cambiar el paradigma de la industria tabacalera y virar hacia un mundo libre de humo. Para lograrlo, desarrolló el primer dispositivo electrónico para fumar tabaco sin combustión.

IQOS, I Quit Original Smoking, es el nombre del producto creado para cumplir con la promesa “sin humo ni cenizas” y se presenta como el nuevo héroe de la historia para dejar de fumar. Al igual que el ya conocido, pero aún ilegal en Argentina, cigarrillo electrónico, se ofrece como una alternativa para disminuir (o reemplazar) el hábito nocivo.

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La característica atractiva de IQOS, cuya traducción es “Yo dejo de fumar tradicionalmente”, es que libera nicotina a partir del vapeo de tabaco prensado, que lo posiciona como una opción novedosa entre los cigarrillos tradicionales y los electrónicos.

Esta tecnología fue desarrollada bajo la premisa de que afectaría en menor grado a la salud. Sin embargo, aunque su promoción seduce al consumidor a pensar que es una elección más saludable, todavía no lo ha demostrado.

Como todo héroe, IQOS tiene su antagonista, que en este caso representan las autoridades reguladoras y científicas. El equipo del Programa de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) realizó una revisión de los estudios existentes sobre los dispositivos sin combustión y concluyó que “constituirán una nueva puerta de entrada a la adicción, especialmente en jóvenes y adultos o en exfumadores que sucumben ante la novedad y renormalizan el hábito”.

¿Pero por qué se evaluó este dispositivo si aún no fue presentado oficialmente en Argentina? Porque se está utilizando. En Mercado Libre puede conseguirse tanto el IQOS (vale 4.200 pesos) como sus cigarrillos descartables. Desde ANMAT afirman que no se puede tardar mucho tiempo en evaluar estas tecnologías: “Como autoridad sanitaria, si no tomás una decisión, lo estás avalando”.

El objeto

Brillante y suspendido en el espacio, como un cohete a punto de realizar una misión trascendental. Así se presenta IQOS mediante un video y deja fuera de discusión que fue forjado con la tecnología más refinada y una estética digna de un aparato de Steve Jobs.

Se compone de un pequeño cargador y una pipa delgada ultramoderna en la que se insertan los Heets, que son similares a los cigarrillos comunes pero más cortos y con otra composición química.
La pipa contiene una batería recargable, un regulador de temperatura y un pequeño sable que funciona como fuente de calor donde se incrustan los Heets.

Esa lámina calienta el tabaco entre 300° y 350°C sin llegar a quemarlo, eludiendo así la pirolisis o proceso de calentamiento a altas temperaturas que precede al incendio de un material. Según el fabricante, con esto se evitaría la liberación de productos tóxicos, además de desprender vapor en vez de humo.

Sin embargo, el equipo de ANMAT resalta en su análisis que los compuestos volátiles que se originan por la gasificación o la evaporación de las sustancias, algunas de ellas cancerígenas como el formaldehido, “podrían causar a largo plazo lesiones en el hígado, riñones y sistema nervioso central, mientras que a corto plazo irritación de los ojos y vías respiratorias, dolor de cabeza, mareos, fatigas y naúseas.”

El destinatario

Fumar es la principal causa prevenible de enfermedades crónicas y muerte en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. En Argentina, se producen alrededor de 40.500 muertes por año a causa del tabaco, es decir, mueren más de 100 personas por día.

Y a pesar de que en los últimos años el consumo de tabaco bajó considerablemente en nuestro país, aún se calculan tres millones y medio de fumadores, sin contar menores.

Susana Lühning, médica neumonóloga y secretaria de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), aseguró que IQOS es un producto dañino para la salud y que toda sociedad científica debería desestimar su uso. La especialista en enfermedades respiratorias advirtió que “cualquier sustituto del cigarrillo, sólo posterga la decisión de los fumadores a realizar un intento serio de cesación”.

Y agregó: “De los pocos estudios actuales, sabemos que la cantidad de nicotina que se obtiene con el consumo de IQOS es muy similar a la que se obtiene con los cigarrillos normales. Eso implica igual capacidad para generar dependencia y adicción”.

Lo que Lühning sostiene también fue abordado en el trabajo de investigación de ANMAT, publicado en la revista “Ciencia Reguladora”: uno de los estudios citados demuestra que las concentraciones de nicotina presentes en los rellenos de tabaco de IQOS sólo se reduce un 16 por ciento respecto de las de un cigarrillo común.

“Si bien los componentes liberados por calentamiento a temperaturas más bajas pueden ser de menor concentración que en cigarrillos normales, son suficientes para producir daño en el usuario”, alertó la neumonóloga.

El facilitador

Philip Morris es la empresa tabacalera más grande del mundo. Entre las marcas que comercializa se encuentran su homónima, L&M, Chesterfield y los famosos Marlboro. El año pasado su ingreso neto fue de 7.8 mil millones de dólares, eso equivale a un dólar por cada habitante que existe sobre la faz de la tierra.

Le llevó más de una década de investigación y una inversión que superó los 4.000 millones de dólares, pero Philip Morris logró dar a luz a lo que sería su piedra filosofal: la alternativa que, al reducir los efectos nocivos del tabaco, esquive las limitaciones e impuestos del cigarrillo convencional.

“IQOS no está indicado para quien quiere dejar de fumar. Tiene riesgos porque contiene nicotina, que es adictiva, pero comparado con el cigarrillo tradicional, no genera ni alquitrán ni las miles de partículas que genera el tabaco debido a la combustión”, aclaró Mario Masseroli, CEO de Philip Morris regional para la revista Libre Mercado de España.

En contraposición, el estudio de ANMAT destacó la presencia de la sustancia acenafteno, un aromático cancerígeno que se encontró en concentración tres veces más alta en el vapor del dispositivo que en los cigarrillos tradicionales.

El conflicto

Philip Morris declara que “nuestro sueño es que no haya nadie que fume Marlboro”, pero esa “ambición” suena tramposa: las ganancias de las seis principales compañías tabacaleras del mundo en 2013 superaron las combinadas de Coca-Cola, Disney, FedEx, Google, Mc Donald´s y Starbucks en el mismo año.

Actualmente, IQOS se comercializa de forma legal en treinta países, entre ellos, Colombia, Canadá, Nueva Zelanda, Japón, Rusia y gran parte de los países de la comunidad europea.

Estados Unidos aún no autorizó su uso debido a que la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés) se encuentra en proceso de análisis de los estudios presentados. Philip Morris solicitó inscribirlo como un producto de tabaco sin combustión “menos riesgoso que el cigarrillo”. Y a pesar de que aún no hay veredicto, el Comité Asesor de Productos de Tabaco de la FDA –cuyas recomendaciones no son vinculantes- descartó todas las declaraciones promocionales del dispositivo que la empresa presentó y negó que sus alegaciones se traduzcan en una menor morbi-mortalidad para el fumador.

En nuestro país, la comercialización de IQOS -así como la del cigarrillo electrónico- se encontrará restringida hasta que se conozca más sobre ellos. Los únicos estudios que demuestran que es menos dañino para los fumadores tradicionales fueron realizados por la misma empresa. El artículo del equipo de ANMAT indica que, dado que la evidencia no está disponible ni fueron controlados por un organismo sin conflictos de intereses, “no es posible asegurar que estos dispositivos sean menos tóxicos”.

Según los investigadores de ANMAT, IQOS “es un nuevo dispositivo que no pretende la deshabituación, sino la sustitución del cigarrillo tradicional”. Si se cumple esta advertencia y la promesa de Philip Morris, no habrá más Marlboro, ni encendedores, ni ceniceros, pero el negocio de las tabacaleras seguirá dando lumbre, como una colilla que no se termina de apagar.

 

1. En la imagen se observa el dispositivo de carga, la pipa donde se introduce el Heet, que es el cigarrillo a la derecha más corto y adaptado. Fuente: Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International
Imagen de portada: Pixabay

(*) Soledad Ramírez es Licenciada en Comunicacion Audiovisual y Periodista