Tecnología espacial: SAOCOM, para ver más allá – Por Soledad Ramirez (*)

Official SpaceX Photos

Desarrollado  íntegramente en Argentina, el satélite con radar orbital fue lanzado al espacio. En el mundo existen menos de diez y es el primero de Latinoamérica. Su aplicación ayudará en la prevención de emergencias ambientales y mejoramiento de los cultivos.

El primer satélite argentino de observación con microondas fue lanzado con éxito al espacio el pasado 7 de octubre. Llamado SAOCOM por sus iniciales, fue concebido y diseñado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la agencia espacial argentina.

SAOCOM no es un satélite sino un conjunto construido para observar la tierra (SAOCOM 1A y 1B). Un sólo satélite no puede verlo todo, es por eso que cooperan para lograr la cobertura adecuada. A esa agrupación se le llama constelación satelital ya que sus partes se comunican entre sí y las enlaza un mismo control aquí en la tierra.

Este sistema fue desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Italiana (ASI) y conforma, junto a cuatro satélites italianos, el Sistema Ítalo-Argentino de Satélites para Gestión de Emergencias (SIASGE), cuya principal misión es medir la humedad de los suelos y  detectar las posibles emergencias ambientales, tales como derrames de hidrocarburos en el mar y la extensión de inundaciones.

“Decimos más allá, porque este satélite permitirá tomar imágenes del planeta a través de las nubes e incluso la noche”, reza una infografía en la página de INVAP (Investigación Aplicada). Quiere decir que, independientemente de las condiciones climáticas y la hora del día, su antena radar podrá ver a través de las nubes e incluso en la oscuridad, ¿pero cómo?

Fotografiar lo invisible en la noche

La luz que podemos ver con nuestros ojos es una porción muy pequeña del espectro total de la energía que nos circunda.  La serie de satélites SAOCOM funciona con una antena radar de apertura sintética (llamada SAR) en banda L, que es en el rango de las microondas. Fuera de nuestra percepción visual, estas ondas sí logran ser captadas por el radar. La telefonía móvil y los sistemas de navegación, como el GPS, utilizan también estás frecuencias.

Según Francisco Grings, científico del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), la importancia de esta tecnología que hace a los radares “ver” en una longitud de onda inalcanzable para el ojo humano, permite una variedad de aplicaciones novedosas, como monitorear sequías y deforestación, detectar derrames de petróleo, y entre otras, hacer seguimiento de embarcaciones. Además, como los radares generan su propia luz, pueden funcionar en la noche.

En cuanto a la órbita, según la explicación de INVAP, se podrán obtener imágenes en cualquier punto del globo, actualizadas cada 12 horas, gracias a que los paneles solares de los satélites estarán siempre apuntando al Sol.

Hecho en Argentina

El desarrollo de SAOCOM fue llevado a cabo íntegramente en el país, en tarea conjunta entre el sector científico tecnológico nacional y el sector privado: su concepción y diseño estuvo a cargo de CONAE,  la construcción principal por INVAP y los paneles solares del radar, fueron fabricados por la Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA. Además, los satélites son operados desde el Centro Espacial Teófilo Tabanera de la CONAE en Córdoba.

Con respecto al resto de radares de apertura sintética que navegaron o navegan por el espacio (no más de diez), SAOCOM se encuentra al nivel de todos, en palabras de Grings. El investigador especializado en física del espacio subrayó que lo sorprendente de este emprendimiento, es que a diferencia de los demás radares, se construyó en condiciones poco favorables de presupuesto y experiencia. “Es importante destacar que lo que armó la CONAE no fue una prueba de concepto. Es un sistema diseñado con un objetivo en mente”, remató.

Ese objetivo consiste en medir la humedad del suelo y con esa información recolectada, elaborar mapas de riesgo de cultivos que servirán a la agricultura, generar  sistemas de alerta temprana de inundaciones con aplicación para la hidrología  y además, armar sistemas de prevención y mitigación de emergencias ambientales que apunten a contribuir a la salud.

Según Grings, el desarrollo de este satélite conlleva un impacto potencial muy grande a nivel socioeconómico.

Próximamente

El programa estima lanzar SAOCOM 1B en un año, cuando se unirá a su gemelo 1A en la órbita espacial no por más de de cinco años, que es la vida útil proyectada.  “En el espacio todo se rompe más rápido, principalmente la electrónica” afirmó Grings  y explicó que se debe a la gran amplitud térmica (que pasa de 150º C del lado iluminado de la tierra a -150º C del lado oscuro) y a la radiación de rayos cósmicos.

Sin embargo, que los satélites perezcan y ya no puedan enviar imágenes, no es garantía de que vuelvan a casa. “Cuando un sistema finaliza su vida operacional, debería reingresar a la atmósfera  aunque esto no siempre se puede cumplir”, explicó el físico del IAFE.

Para la construcción de SAOCOM 2 A y B, que completarán el programa del SIASGE,  se prevé la incorporación de avances tecnológicos que surgirán de esta primera experiencia.

 

(*) Soledad Ramírez es Licenciada en Comunicación Audiovisual y Periodista